jueves, 6 de septiembre de 2018

¿Como conmoverse y no hacer nada?

En los últimos meses son miles y miles y venezolanos y venezolanas que han llegado a Colombia. Se han visto forzados a salir de su país a buscar otras opciones para sobrevivir. La mayoría ha caminado durante días para llegar hasta aquí, dejando casi todas sus pertenencias atrás. Llegan, muchas veces con la ropa que visten y algo más. 

Es increíble el número de venezolanos que en un corto viaje en el Transmilenio se suben a vender diversos objetos o simplemente a pedir ayuda. Se me conmueve el corazón cuando escucho sus historia y me pregunto: como ayudarles si son tantos? Una moneda, un saludo o una simple sonrisa no me deja satisfecha. Son tantas las privaciones y humillaciones que han vivido en su propio país que la ayuda debe ser a distintos niveles. 

Un día me dije no puedo ayudarlos a todos, pero tal vez si pueda ayudar a alguno. Entonces recibimos en nuestra comunidad a tres jóvenes, dos chicas y un chico. La primera ayuda fue ofrecerles alimento y ropa. Un pequeño cuarto para dormir. Luego conectarlos con quienes les pudieran ayudar a conseguir sus papeles y poder así buscar trabajo, cosa que no fue fácil conseguir. Ratos de escuchar de sus historias y alguna palabra de ánimo, y después de varias semanas, sus rostros fueron cambiando, también sus vidas fueron encontrando un lugar y otra forma de estar en este congestionado Bogotá.